27 de enero de 2009

12. El juez Somers

¿Cómo es posible, díganme,
que yo, el más erudito de los hombres de leyes,
que supe de memoria a Coke y Blackstone,
que di el más memorable de todos los discursos
que ha escuchado la Corte, que escribí un expediente
que mereció el elogio del juez Breese;
cómo es posible, díganme,
que yazga aquí olvidado bajo una piedra anónima,
mientras que Chase Henry, el borracho del pueblo,
tiene una lápida de mármol y sobre ella una urna
donde ha puesto Natura, no sin cierta ironía,
unas flores silvestres?

Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo

3 comentarios:

Isis dijo...

Uno de mis preferidos.
Gracias, Salcedo.

Jorge Salcedo dijo...

Isis, el de mañana es especial para ti.

bustrófedon dijo...

Cuarteta

Murieron otros, pero ello aconteció en el pasado,
que es la estación (nadie lo ignora) más propicia a la muerte.
¿Es posible que yo, súbdito de Yaqub Almansur,
muera como tuvieron que morir las rosas y Aristóteles?

De Diván de Almotásim el Magrebí
(siglo XII))
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Borges, Jorge Luis. Antología poética 1923-1977. Madrid: Alianza Editorial, 2002.