9 de junio de 2009

Confieso mi ignorancia

Confieso mi ignorancia
pues mi vida es lo incierto,
el territorio virgen donde avanzo
negándome a creer en los cartógrafos,
en crudos cuarentones
o místicos ancianos.
Sólo respondo a las preguntas,
sólo obedezco al cuerpo
que me interroga y duda
como un animal noble,
recién llegado, inquieto,
que juega a adivinarme
como yo
y me acompaña.