Dios se apiade de aquellos
Que padecen de una forma perversa de religión—
O, para decirlo de un modo menos equívoco,
Que padecen de un exceso de religión—
O, para no darle más vueltas,
Que padecen de religión.
Infórmeles el Señor a esos católicos protestantes o protestantes católicos
Que en Irlanda del Norte se acuestan en la noche del sábado
Anticipando el Servicio de la mañana siguiente
Que sólo por esta vez deben hacer otros planes—
Un fuerte resfriado, descomposición de estómago, un tendón desgarrado,
Y algo similar para sus hijos—
De modo que no estén presentes para formar una congregación
En una iglesia lo suficientemente grande para una pequeña masacre.
Dispón este indulto, Señor,
Y si no puedes con tan poco, por el amor de Cristo
Ponlo en manos de Alá.
Logre el Señor con la asistencia de Alá
Prestarle atención a los gritos de esos chiquillos de Beirut
Que tienen la suerte dudosa de tener menos de diez años
Y habitar en las proximidades de una facción de la OLP
Que en este mismo instante está siendo exterminada por otra facción de la OLP,
Colúmpielos ligeramente el Señor de modo que los cohetes
No desmembren sus pequeñas personas irreparablemente.
De los mayores de diez años no nos vamos a ocupar,
No pedimos la luna,
Sus madres, sobra decirlo, saben muy bien lo que les espera.
Componlo, Dios. Ocúpate, Al,
Y si resulta más de lo que pueden disponer,
Péguenle un timbrazo a Jehová.
Logren el Señor y Alá con el proverbial aparato
De ventas y el extensivo respaldo de Jehová
Montar un esfuerzo conjunto para dejar de comer mierda
Por, entre otras, las siguientes razones:
Para prevenir que en el anual tiroteo entre dos clases de cristianos
Se disecte a una anciana que escuchó la voz de "¡Agáchate!"
Pero no alcanzó la mesa a causa de la ciática
(elevada sea su joroba)—
Para prevenir que los drusos y los judíos o los judíos y los drusos,
Mientras se acribillan desde los extremos opuestos
De una colina o un puente,
Salpiquen con la metralla el hospital de intervención
Cuyos pacientes sufren desórdenes mentales,
Y exacerben de este modo en sus ya inestables mentes
Una previa asaz aguda sensación de inseguridad
(sean sus camisas de fuerza chalecos antibalas)—
Para prevenir que Iraq e Irán o Irán e Iraq se malogren,
No en la tradicional manera islámica
De encontrarse el uno al otro insuficientemente fanáticos,
Sino con un giro irónico
Mediante el cual el hasta ahora impenetrablemente sórdido
Ayatola o Arsola
Sea eclipsado por su propio elegido,
Ese cretino extravagante todavía más sádico
del Hayula o Payola,
Quien tortura a las mujeres en frente de sus maridos
Como un enérgico recordatorio, sin dudas superfluo,
De que no pueden enfrentarse a la mezquita central
(sean sus gritos ensordecedores)—
Y quien también, si aquello no funciona,
Tortura conjuntamente a las madres y a los hijos
(enloquecidos sean todos lo más pronto posible),
Con la intención de que los padres admitan
Haber estado planeando el derrocamiento del régimen—
Una acusación bien fantástica, una vez que uno considera
Que el derrocamiento del régimen no ha podido lograrse
Con la intervención de Alá en misión solitaria
O en combinación con El Señor, Jehová,
Buda, el Espíritu del Mundo y todos y cada uno
De los reconocidos avatares de Dios.
Siempre confiando en que Ellos están trabajando en eso.
Siempre confiando en que a Ellos les preocupa
Eso o cualquier otra cosa.
Pero esto es ya pecado de desesperación.
—Clive James
Título original: Will Those Responsible Come Forward?. Tomo la versión del libro Opal Sunset: Selected Poems, 1958-2008. W. W. Norton & Company. New York-London, 2008. Según observo en el link, el poema aparece ya en Other passports: poems 1958-1985. London: Picador, 1987.
Traducción: © Jorge Salcedo
sábado 30 de mayo de 2009
jueves 28 de mayo de 2009
Impunidad del olvido
La muerte deja huellas, pero el olvido ejecuta
con absoluta impunidad.
El suyo es el crimen perfecto.
El crimen que ni siquiera
percibimos como tal.
con absoluta impunidad.
El suyo es el crimen perfecto.
El crimen que ni siquiera
percibimos como tal.
martes 26 de mayo de 2009
Espantapájaros
Se ha refutado a Dios pero no al diablo.
Los tomates de este año son cosa de admirar.
Muérdelos, Martha, de la misma manera
que morderías las manzanas maduras,
después de cada mordida, pon un poco de sal.
Si los jugos chorrean por tu mentón
hasta tus senos desnudos,
inclínate sobre el fregadero.
Desde ahí puedes ver a tu esposo
parar en seco a la mitad del campo
ante uno de sus más oscuros pensamientos,
agitando los brazos como un espantapájaros.
—Charles Simic
Original: The Scarecrow, from The Book of Gods and Devils, 1990
Traducción: © Jorge Salcedo
Los tomates de este año son cosa de admirar.
Muérdelos, Martha, de la misma manera
que morderías las manzanas maduras,
después de cada mordida, pon un poco de sal.
Si los jugos chorrean por tu mentón
hasta tus senos desnudos,
inclínate sobre el fregadero.
Desde ahí puedes ver a tu esposo
parar en seco a la mitad del campo
ante uno de sus más oscuros pensamientos,
agitando los brazos como un espantapájaros.
—Charles Simic
Original: The Scarecrow, from The Book of Gods and Devils, 1990
Traducción: © Jorge Salcedo
Convocatoria

Una iniciativa de José Luis Sito, promovida por los blogs Chiquita mala, Cuba Inglesa, Blogs con bandera y otros, propone una movilización en el espacio virtual cubano el próximo primero de junio. La idea es que los bloggers que participen en esta movilización abran ese día con el mismo post de cabecera y que éste permanezca ahí por 24 horas.
El post incluiría el gráfico de más arriba y el siguiente texto:
Llamamiento al gobierno cubano y al mundo
Pedimos a todas las personas e instituciones defensoras de los derechos civiles en el mundo que contribuyan, y llamamos al gobierno cubano a:
-Liberar a los presos políticos en Cuba
-Levantar las prohibiciones que impiden a los cubanos entrar (a) y salir de su país
-Levantar las prohibiciones de acceso a Internet para los cubanos
El uniforme es capital
El uniforme es capital
para quien lo ha perdido
con su primera juventud.
Se visten con sus años y nada más, es cierto,
pero consiento que me engañen.
Las miro a grandes rasgos
o por detalles milimétricos,
no me interesan mucho,
ninguna está a la altura de sus años,
no pueden con su talla,
caminan alejándose.
para quien lo ha perdido
con su primera juventud.
Se visten con sus años y nada más, es cierto,
pero consiento que me engañen.
Las miro a grandes rasgos
o por detalles milimétricos,
no me interesan mucho,
ninguna está a la altura de sus años,
no pueden con su talla,
caminan alejándose.
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lunes 25 de mayo de 2009
50. "As" Shaw
Nunca vi la diferencia
entre apostar a las cartas
y vender bienes raíces,
ejercer de abogado, banquero o lo demás.
Pues todo es cuestión de suerte.
Sin embargo,
¿has visto a un hombre diligente en su oficio?
¡En presencia de reyes estará!
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
entre apostar a las cartas
y vender bienes raíces,
ejercer de abogado, banquero o lo demás.
Pues todo es cuestión de suerte.
Sin embargo,
¿has visto a un hombre diligente en su oficio?
¡En presencia de reyes estará!
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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Traducciones
domingo 24 de mayo de 2009
Noche de primavera
Me acuesto con la brisa que entra por la ventana.
Tiene la edad perfecta, el toque ideal.
La brisa explora con su dedos los rasgos de mi cara.
Se amolda a la silueta vaga que soy en la penumbra.
Noche de primavera con ventana al jardín.
Dioses perdidos en la noche, anteriores al sueño.
Me entregaba al azar, al cansancio, en sosiego.
Ha llegado la brisa porque no la esperaba.
Tiene la edad perfecta, el toque ideal.
La brisa explora con su dedos los rasgos de mi cara.
Se amolda a la silueta vaga que soy en la penumbra.
Noche de primavera con ventana al jardín.
Dioses perdidos en la noche, anteriores al sueño.
Me entregaba al azar, al cansancio, en sosiego.
Ha llegado la brisa porque no la esperaba.
jueves 21 de mayo de 2009
49. Dr. Siegfried Iseman
Cuando me dieron el diploma dije,
me dije a mí mismo: voy a ser honrado
y sabio y valiente y una ayuda a los otros.
¡Me prometí asumir la fe cristiana
en la práctica médica!
De algún modo este mundo y los otros doctores
conocen bien de qué estás hecho
apenas pronuncias estos nobles votos.
La forma de saberlo es matarte de hambre.
Y nadie te visita, excepto los pobres.
Y te enteras muy tarde de que ser un doctor
es sólo una forma de ganarse la vida.
Y cuando eres pobre y haz de hacerte cargo
de la fe cristiana, de la esposa y los hijos,
¡el peso es enorme!
Por eso hice el Elixir de la Juventud,
que me llevó a la cárcel de Peoria,
declarado estafador y bandido
por el inflexible Juez Federal.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
me dije a mí mismo: voy a ser honrado
y sabio y valiente y una ayuda a los otros.
¡Me prometí asumir la fe cristiana
en la práctica médica!
De algún modo este mundo y los otros doctores
conocen bien de qué estás hecho
apenas pronuncias estos nobles votos.
La forma de saberlo es matarte de hambre.
Y nadie te visita, excepto los pobres.
Y te enteras muy tarde de que ser un doctor
es sólo una forma de ganarse la vida.
Y cuando eres pobre y haz de hacerte cargo
de la fe cristiana, de la esposa y los hijos,
¡el peso es enorme!
Por eso hice el Elixir de la Juventud,
que me llevó a la cárcel de Peoria,
declarado estafador y bandido
por el inflexible Juez Federal.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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miércoles 20 de mayo de 2009
La república mediatizada
Se frustró la República y ahora la blogosfera
se tambalea con síntomas harto reconocibles.
Los egos radioactivos, las larvas inflexibles,
los líderes anónimos y más de una bandera.
¡Demasiados pendejos en esta pendejera!
Espermas desmandados con taras transferibles.
Sublimes pandilleros con rencillas risibles.
Y el Fidel Castro que todos llevamos afuera.
¿Abandonar, marcharse, dedicarse a algún probo
menester: la escritura, la ciencia, el arte, el robo;
nutrirse de la tierra buena de un país sano
y apartarse de aquello, la nuestra cosa rancia
(no hay patria más hermosa que Cuba en la distancia…)
o arar en las tortuosas aguas de tu pantano?
se tambalea con síntomas harto reconocibles.
Los egos radioactivos, las larvas inflexibles,
los líderes anónimos y más de una bandera.
¡Demasiados pendejos en esta pendejera!
Espermas desmandados con taras transferibles.
Sublimes pandilleros con rencillas risibles.
Y el Fidel Castro que todos llevamos afuera.
¿Abandonar, marcharse, dedicarse a algún probo
menester: la escritura, la ciencia, el arte, el robo;
nutrirse de la tierra buena de un país sano
y apartarse de aquello, la nuestra cosa rancia
(no hay patria más hermosa que Cuba en la distancia…)
o arar en las tortuosas aguas de tu pantano?
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martes 19 de mayo de 2009
Se incumple otro aniversario
Mañana es el cumpleaños de los muertos inútiles.
Se celebra en secreto, en silencio, en ausencia.
Esta vasta promesa incumplida es tu patria.
No eres mejor que ella.
Cualquier fe, cualquier meta, sino es tuya, es mentira.
Nadie elige su fe, nadie elige sus metas.
Mañana se celebra lo que no fue ni ha sido.
Las casas se despintan y caen para las fiestas.
Como no habrá discursos, sirvan estas palabras
para apagar las velas.
Se celebra en secreto, en silencio, en ausencia.
Esta vasta promesa incumplida es tu patria.
No eres mejor que ella.
Cualquier fe, cualquier meta, sino es tuya, es mentira.
Nadie elige su fe, nadie elige sus metas.
Mañana se celebra lo que no fue ni ha sido.
Las casas se despintan y caen para las fiestas.
Como no habrá discursos, sirvan estas palabras
para apagar las velas.
lunes 18 de mayo de 2009
Adiós a Benedetti

La muerte es un ardid, un boom publicitario
para cualquier poeta, Benedetti bendito.
Tu editor, previsor, ya estará celebrando.
Tú mismo a estas alturas estarás hinchadísimo.
La poesía llana fue tu última frontera,
montañas y laderas (¿caderas?) de lectores
te llorarán ahora con lágrimas severas.
Las musas amorosas vuelven a sus labores.
Yo no te lloro, es cierto. No hay tristezas gremiales.
Confieso con candor que apenas te he leído.
Los nuestros han sido sólo encuentros casuales.
Un poco por tu culpa y mucho por tus libros.
Adiós, poeta, en breve. Ignoro tu tamaño
(si Borges fue un poeta menor, estamos fritos),
ya sabes que la muerte no era solo un amago,
la paz sea con todos, casi por compromiso.
Foto: Mario Benedetti (EFE)
viernes 15 de mayo de 2009
48. George Trimble
¿Recuerdan cuando hablé desde las gradas de la Corte
respaldando el estándar del peso-plata
y el impuesto único de Henry George?
¿Y recuerdan entonces cómo comencé a hablar
de la Prohibición, apenas el Líder de los Incomparables
perdió su primera batalla, y me hice activista en la iglesia?
Todo fue por mi esposa,
quien me auguró mi destrucción
si no demostraba al pueblo mi moralidad.
En realidad, fue ella quien me destruyó:
los radicales desconfiaron de mí cada vez más,
y a los conservadores nunca los convencí.
Y aquí reposo, llorado por nadie.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
respaldando el estándar del peso-plata
y el impuesto único de Henry George?
¿Y recuerdan entonces cómo comencé a hablar
de la Prohibición, apenas el Líder de los Incomparables
perdió su primera batalla, y me hice activista en la iglesia?
Todo fue por mi esposa,
quien me auguró mi destrucción
si no demostraba al pueblo mi moralidad.
En realidad, fue ella quien me destruyó:
los radicales desconfiaron de mí cada vez más,
y a los conservadores nunca los convencí.
Y aquí reposo, llorado por nadie.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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jueves 14 de mayo de 2009
Ya la había notado en la cinemateca
Ya la había notado en la cinemateca.
En un relámpago, de reojo,
la tuve vista y entrevista.
Ahora estaba parada frente a mí
preguntando por no sé qué proyecto
en el que estaba yo metido,
pero lo cierto es que yo estaba metido en ella, sólo en ella,
peca a peca, pelo corto, risa adentro, ojos en guerra.
El amor es tan simple que da miedo.
Y el miedo es tan intenso como ella.
Mis instintos son muy malos y escribí quinientos versos
dando razón del universo, de la atroz naturaleza,
de la idiotez de los astros y de sus revoluciones,
del mal ejemplo de las estaciones,
y el amor es tan simple, tan directo.
Recién casado y recíproco, así me llegó el amor.
Mi reino por un beso. ¡Pero qué reino!, ¡de qué hablas!
De la atroz naturaleza, de la idiotes de los astros.
Escribí quinientos versos. Dios me perdone. Y ella.
Escribí quinientos versos. Y el amor es tan simple.
Y el miedo es tan intenso.
En un relámpago, de reojo,
la tuve vista y entrevista.
Ahora estaba parada frente a mí
preguntando por no sé qué proyecto
en el que estaba yo metido,
pero lo cierto es que yo estaba metido en ella, sólo en ella,
peca a peca, pelo corto, risa adentro, ojos en guerra.
El amor es tan simple que da miedo.
Y el miedo es tan intenso como ella.
Mis instintos son muy malos y escribí quinientos versos
dando razón del universo, de la atroz naturaleza,
de la idiotez de los astros y de sus revoluciones,
del mal ejemplo de las estaciones,
y el amor es tan simple, tan directo.
Recién casado y recíproco, así me llegó el amor.
Mi reino por un beso. ¡Pero qué reino!, ¡de qué hablas!
De la atroz naturaleza, de la idiotes de los astros.
Escribí quinientos versos. Dios me perdone. Y ella.
Escribí quinientos versos. Y el amor es tan simple.
Y el miedo es tan intenso.
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martes 12 de mayo de 2009
Ya no sé
Sé bien diferenciar
entre ti y la nostalgia.
Leo tus cartas con cautela
y alegría. Ya no sé
si soy joven.
No tengo ni siquiera
la convicción del deseo.
Me desvanezco sin resignación,
lejos de pena y alegría, me pierdo.
entre ti y la nostalgia.
Leo tus cartas con cautela
y alegría. Ya no sé
si soy joven.
No tengo ni siquiera
la convicción del deseo.
Me desvanezco sin resignación,
lejos de pena y alegría, me pierdo.
domingo 10 de mayo de 2009
47. Margaret Fuller Slack
Hubiera llegado a ser tan grande como George Eliot
de no haber sido por la adversa fortuna.
Basta mirar la foto que me tomó Penniwit,
el mentón en la mano, los párpados dormidos,
la mirada sombría y penetrante.
Pero tenía ante mí el más antiguo dilema:
¿sería célibe, casada o impúdica?
John Slack, el opulento boticario, me cortejaba entonces,
seduciéndome con la promesa
del tiempo libre para escribir mi novela,
y me casé con él, tuve ocho hijos,
y no me quedó tiempo de escribir.
Mis días terminaron, en resumen,
al encajarme una aguja en la mano,
mientras lavaba la ropa de los niños,
y morirme de tuétano —una muerte irónica.
Pongan atención, almas ambiciosas,
el sexo es la condena de la vida.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
de no haber sido por la adversa fortuna.
Basta mirar la foto que me tomó Penniwit,
el mentón en la mano, los párpados dormidos,
la mirada sombría y penetrante.
Pero tenía ante mí el más antiguo dilema:
¿sería célibe, casada o impúdica?
John Slack, el opulento boticario, me cortejaba entonces,
seduciéndome con la promesa
del tiempo libre para escribir mi novela,
y me casé con él, tuve ocho hijos,
y no me quedó tiempo de escribir.
Mis días terminaron, en resumen,
al encajarme una aguja en la mano,
mientras lavaba la ropa de los niños,
y morirme de tuétano —una muerte irónica.
Pongan atención, almas ambiciosas,
el sexo es la condena de la vida.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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sábado 9 de mayo de 2009
Para matar algo vivo
Descuídalo
Critícalo en su cara
Dile que tapa la luz
Atrapa la basura
Te aburre con su verde
Continuamente
Endurece tu alma
Luego
Córtalo bien rasante
A la raíz, lo más que puedas
Olvídalo
Por una semana o un mes
Regresa con un hacha
Pártelo al medio de un golpe
Clávale una piedra
Mantén bien abierta la herida
Eibhlín Nic Eochaidh
Traducción: © Jorge Salcedo
Critícalo en su cara
Dile que tapa la luz
Atrapa la basura
Te aburre con su verde
Continuamente
Endurece tu alma
Luego
Córtalo bien rasante
A la raíz, lo más que puedas
Olvídalo
Por una semana o un mes
Regresa con un hacha
Pártelo al medio de un golpe
Clávale una piedra
Mantén bien abierta la herida
Eibhlín Nic Eochaidh
Traducción: © Jorge Salcedo
viernes 8 de mayo de 2009
Elegía
Mira las hojas caerse. Vete haciendo a la idea.
El barrio es menos nuestro, el viento mueve a lágrimas.
El hombre que arreglaba su jardín, al final de la calle,
no va a sentarse más en el portal, frente al jardín.
Esta es la muerte, familiarizando.
Esta es la muerte, aunque solo parece
la brisa del primer día de primavera.
Mira las hojas caerse.
Cada día conozco más gente que no existe.
Si yo tuviera báculo y barba ensortijada
me detendría a hablar de las generaciones,
del polvo y de la extraña ceguera del presente.
No voy a hablar siquiera de mi vecino, el que murió,
sino del breve parpadeo del tiempo
y de la brisa, imitando la muerte.
Mira las hojas caerse.
Esta es la muerte, personalizando.
Esta es la muerte, nuevamente en el barrio
como si ya se conociera sus calles
y a cada uno de nosotros, santo y señas.
“¡Dónde estará Termita!”, se extrañará la muerte
al no verme entre aquellos callejones,
mirando el cedro de la primavera,
reconfortando a los sobrevivientes.
El barrio es menos nuestro, el viento mueve a lágrimas.
El hombre que arreglaba su jardín, al final de la calle,
no va a sentarse más en el portal, frente al jardín.
Esta es la muerte, familiarizando.
Esta es la muerte, aunque solo parece
la brisa del primer día de primavera.
Mira las hojas caerse.
Cada día conozco más gente que no existe.
Si yo tuviera báculo y barba ensortijada
me detendría a hablar de las generaciones,
del polvo y de la extraña ceguera del presente.
No voy a hablar siquiera de mi vecino, el que murió,
sino del breve parpadeo del tiempo
y de la brisa, imitando la muerte.
Mira las hojas caerse.
Esta es la muerte, personalizando.
Esta es la muerte, nuevamente en el barrio
como si ya se conociera sus calles
y a cada uno de nosotros, santo y señas.
“¡Dónde estará Termita!”, se extrañará la muerte
al no verme entre aquellos callejones,
mirando el cedro de la primavera,
reconfortando a los sobrevivientes.
jueves 7 de mayo de 2009
46. Harold Arnett
Me recliné sobre el mantel, completamente harto,
pensando en mi fracaso, asomado al abismo,
débil por el calor del mediodía.
La campana de la iglesia se lamentó a lo lejos,
se escuchó el llanto de un bebé
y la tos de John Yarnell,
encamado, febril, febril, muriendo,
luego la voz violenta de mi esposa:
"¡Cuidado, que se queman las papas!"
Las olí… sentí un asco inaguantable.
Apreté el gatillo… la sombra… la luz…
Un pesar indecible… de nuevo a tientas por el mundo.
¡Demasiado tarde! Llegué entonces a aquí
con pulmones para respirar… uno no puede respirar aquí con pulmones,
pero hay que respirar… ¿De qué nos vale
deshacernos del mundo
si ningún alma puede evadir el eterno destino de la vida?
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
pensando en mi fracaso, asomado al abismo,
débil por el calor del mediodía.
La campana de la iglesia se lamentó a lo lejos,
se escuchó el llanto de un bebé
y la tos de John Yarnell,
encamado, febril, febril, muriendo,
luego la voz violenta de mi esposa:
"¡Cuidado, que se queman las papas!"
Las olí… sentí un asco inaguantable.
Apreté el gatillo… la sombra… la luz…
Un pesar indecible… de nuevo a tientas por el mundo.
¡Demasiado tarde! Llegué entonces a aquí
con pulmones para respirar… uno no puede respirar aquí con pulmones,
pero hay que respirar… ¿De qué nos vale
deshacernos del mundo
si ningún alma puede evadir el eterno destino de la vida?
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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Traducciones
miércoles 6 de mayo de 2009
Tímidos somos lentos vaporosos…

Tímidos somos lentos vaporosos
oblicuos tartamudos premiosos descielados
incrédulos y tanto así postizos
que se nos cae el cuerpo
y se nos cae
la casa el porvenir la fe
y sus altos
puntales inocentes
Pasea por mi aliento
digita mi costal mi costra ecuánime
los hijos somos de algo
que no funciona amiga
ya no arremeto contra nada
no quiero ver tus ojos de vámonos al diablo
tu sonrisa cosida a mi sonrisa
se justifica el mundo por nosotros.
Foto: Emma Neely (Flickr)
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martes 5 de mayo de 2009
45. Jacob Goodpasture
Cuando cayó Fort Sumter y llegó la guerra
me lamenté con amargura:
"¡Adiós a la república gloriosa!"
Cuando enterraron a mi hijo el soldado
al clamor de trompetas y tambores,
mi corazón se quebró bajo el peso
de ochenta años, y exclamé:
"¡Mi hijo ha muerto en una causa injusta!
¡Inmolado en los bretes de la Libertad!"
Y me hundí aquí, bajo la yerba.
Y he aquí que ahora contemplo desde lo alto del tiempo
tres veces treinta millones
de almas unidas por amor
a una verdad que nos rebasa, atentas
al nacimiento de una nueva Belleza,
hija de la Hermandad y la Sabiduría.
Veo con los ojos del espíritu la Transfiguración
antes que tú. Pero tú, prole
infinita de águilas doradas anidando
cada vez más alto, más alto cada vez
alzando el vuelo, cortejando la luz
por los sublimes términos del Pensamiento,
perdona la ceguera del búho que ha partido.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
me lamenté con amargura:
"¡Adiós a la república gloriosa!"
Cuando enterraron a mi hijo el soldado
al clamor de trompetas y tambores,
mi corazón se quebró bajo el peso
de ochenta años, y exclamé:
"¡Mi hijo ha muerto en una causa injusta!
¡Inmolado en los bretes de la Libertad!"
Y me hundí aquí, bajo la yerba.
Y he aquí que ahora contemplo desde lo alto del tiempo
tres veces treinta millones
de almas unidas por amor
a una verdad que nos rebasa, atentas
al nacimiento de una nueva Belleza,
hija de la Hermandad y la Sabiduría.
Veo con los ojos del espíritu la Transfiguración
antes que tú. Pero tú, prole
infinita de águilas doradas anidando
cada vez más alto, más alto cada vez
alzando el vuelo, cortejando la luz
por los sublimes términos del Pensamiento,
perdona la ceguera del búho que ha partido.
Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo
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sábado 2 de mayo de 2009
Por qué callan las cazuelas

Tal vez por miedo y apatía. Tal vez por falta de información. Tal vez por el síndrome de indefensión adquirida. Tal vez por la hora y la fecha.
Tal vez por el motivo de la convocatoria. Tal vez por su incierto origen. Tal vez por cierta falta de candidez en ambas cosas.
Tal vez por la buena labor de los servicios cubanos de inteligencia. Tal vez por la pobre inteligencia de los buenos cubanos. Tal vez por la escasa bondad de los cubanos inteligentes.
Tal vez por un poco de todo.
Tal vez por todo.
Foto: La Duda, por H Koppdelaney (Flickr)
Si no paras eso
Antes vivía
En una casa hacinado
Con desconcierto
Y dolor.
Pero un día conocí a un Amigo
Y empecé a emborracharme
Y a cantar todas las
Noches.
Desconcierto y dolor
Se volvieron contra mí,
Amenazándome
Con frases como:
"Si no paras eso
—Toda esa fiesta—
Nos
Vamos."
Hafiz (1325-1389) poeta y místico sufí.
Traducción: © Jorge Salcedo (sobre la versión inglesa de Daniel Ladinsky)
En una casa hacinado
Con desconcierto
Y dolor.
Pero un día conocí a un Amigo
Y empecé a emborracharme
Y a cantar todas las
Noches.
Desconcierto y dolor
Se volvieron contra mí,
Amenazándome
Con frases como:
"Si no paras eso
—Toda esa fiesta—
Nos
Vamos."
Hafiz (1325-1389) poeta y místico sufí.
Traducción: © Jorge Salcedo (sobre la versión inglesa de Daniel Ladinsky)
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