22 de julio de 2008

De la amistad, o como quien oye llover

No te sientas obligado
a ser el poeta de esa
isla, márchate o regresa
desde ti, de ti, del todo.
Desencárnate de modo
que me enseñes a rezar,
a partir, temer y amar
y a hacer el ser llevadero,
reconozco el aguacero
coqueteando con el mar.