26 de marzo de 2009

37. Johnnie Sayre

Padre, no podrá nunca imaginar
la angustia que abatió mi corazón
por mi desobediencia, en el momento
en que sentí la rueda de la locomotora
hundiéndose en la carne gimiente de mi pierna.
Mientras me llevaban hasta la casa de la viuda de Morris
pude divisar la escuela en el valle
por donde me extraviaba colándome en los trenes.
Recé para vivir hasta el momento de pedirle perdón.
¡Y entonces sus lágrimas, sus entrecortadas palabras de consuelo!
Del sosiego de ese día he ganado una felicidad infinita.
Usted fue un sabio al engañarme:
"De delante de la aflicción es quitado el justo."

Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo

2 comentarios:

Jorge Salcedo dijo...

Bueno, este poema gana si uno conoce las palabras de Isaias 57:1. Las versiones españolas son un tanto confusas en comparación con la inglesa. La idea, si no me equivoco, es que la incomprensible muerte del justo, del piadoso, es para librarlo del mal de este mundo. El mal inherente a este mundo, según unos, o el mal superlativo que marcará la llegada del Anticristo, según otros. Johnnie Sayre parece entender su muerte desde esta perspectiva.
En la Reina-Valera se lee:
Isaias 57:1 Perece el justo, y no hay quien piense en ello; y los piadosos mueren, y no hay quien entienda que de delante de la aflicción es quitado el justo.
En la King James:
Isaiah 57:1 The righteous perisheth, and no man layeth it to heart: and merciful men are taken away, none considering that the righteous is taken away from the evil to come.

A Mano Limpia dijo...

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