24 de marzo de 2009

Flossing


Tomo el hilo dental entre los dedos
y considero, al filo de mis años,
que amo
por sobre todas las cosas
esta mole del sueño
que me clausura cada noche los párpados,
que me borra la cara, las ideas, las vísperas,
las prolongadas vísperas,
los cuerpos insufribles de las adolescentes
sin una gota de alma, a carne viva,
las metas, los deberes, los aromas,
el infierno y el cielo y sus vistas contiguas,
la pudrición del alma que ya me sale al cuerpo
y otros, no yo, pudieran tomar por el olor
de la vejez. Tomo el hilo dental
y bendigo, frotándome los dientes,
el apagón existencial del hombre
abatido en la noche por el cansancio físico,
me rindo con placer a su recia penumbra,
entrego los castillos de la vigilia sin luchar,
licencio mis escrúpulos, inclino la cabeza,
la mandarrea del sueño me bendice
con precisión, las botas
militares del sueño me bendicen, el dios
romántico del sueño me posee.

Foto: © Jorge Salcedo