7 de noviembre de 2009

Y ahora qué


Ayer no fue un mal día para la libertad de Cuba.

Unos muchachos intuitivos desfilaron por la céntrica calle 23 de El Vedado portando pancartas contra la violencia y exhortando al pueblo habanero a sumarse al movimiento. Una performance notable, pues la organización y la calle son dos tabúes de los violentos que los apáticos respetan.

Las piernas de Yoani Sánchez volvieron a discutirle a su inteligente prosa el papel protagónico de la blogosfera cubana. Unos días atrás, en un debate sin debate, sacaron de paso al camarógrafo de la Seguridad del Estado; ayer se asomaron rebeldes por la ventanilla de un auto en el que era secuestrada junto a Orlando Luis Pardo Lazo, también escritor y blogger.

Ana Rosa y sus "Pinguses" improvisaron improperios frente a la casa sitiada de Vladimiro Roca Antúnez, plantado ahí desde hace semanas junto a Martha Beatriz Roque Cabello y otros miembros de la Red de Comunicadores Comunitarios, quienes exigen la devolución de una cámara fotográfica expropiada por la Revolución. El sitio ha sido promovido por la policía política, con la participación de El Chino, un inspector de Sanidad, la mentada Ana Rosa y su desmadrada comadre, el anciano del CDR, pocos huevos y unos niños.

Algunos nos fuimos a dormir con cierto sabor de mañana en la punta de la lengua. Otros, contemplando expectantes el ondular de la energía de la Cuba virtual, sus subidas promisorias y su fatal disipación.

Foto: Jóvenes en La Habana muestran pancartas contra la violencia. © Fotos desde Cuba

3 comentarios:

Al Godar dijo...

Todo va a ser muy despacito, como un tren que arranca, hasta que coja impulso.
Saludos,
Al Godar

chiquitacubana dijo...

Con ese gusto de ver que pasa, me fui a dormir. Saludos Salcedo

Jorge Salcedo dijo...

Y en dónde estamos, Al? Calentando motores? Primer silbato? Ya se mueven las ruedas? Y ahora dame una escala para convertir a unidades de tiempo la distancia recorrida.

Marga, va a pasar lo que hagamos. Plantón, desfile, enfrentamiento con sicarios. Nada mal para un día.