12 de junio de 2012

Dame la orden y convierto a esa isla en un maldito parqueo

Las tropas de EE.UU. se retiran de Cuba, en 1902.

Leo por estos días That Infernal Little Cuban Republic: The United States and the Cuban Revolution (2009) de Lars Schoultz, profesor de ciencias políticas de la Universidad de Carolina del Norte. Apenas me he avanzado tres capítulos del libro y no pretendo reseñarlo ahora, pero sospecho, por lo que he leído, que de sus 768 páginas, las 158 de notas son las más divertidas. Muchas de ellas provienen de esa época de oro del comentario diplomático no filtrado en demasía por la corrección política. Aquí es posible todavía acceder a la reacción visceral de unos cuantos políticos y diplomáticos norteamericanos ante el exasperante espectáculo de la República. Disfrútenlas en lo que valen.

Estoy tan enojado con esa republiquita cubana del infierno que me gustaría borrar a su gente de la faz de la tierra. Lo único que queríamos de ellos es que se comportaran como es debido y prosperaran y fueran felices, de modo que no tuviésemos que intervenir. Pero ahora, ¡mira qué cosa!, han comenzado una revolución completamente injustificada e inútil y podrían formar tal enredo que no nos queda otra opción…
        —Theodore Roosevelt, presidente estadounidense, 1906
Una diferencia básica que explica mucho de lo que criticamos en el carácter cubano es consecuencia de que los cubanos crían y educan a sus hijos, desde la cuna hasta la edad adulta, sin mayor disciplina. A esto se debe su emotividad y su inutilidad, su excitabilidad y sus iras cuando encuentran cualquier oposición, su locura para armar una revolución si las cosas no salen como desean, su falta de compostura en el gobierno y los asuntos públicos.
        —Charles Magoon a Theodore Roosevelt, 1908

Muchos de ellos tienen el encanto superficial de los muchachos listos, malcriados por la naturaleza y la geografía, pero bajo la superficie combinan los peores rasgos de la mezcla e interpretación de las culturas hispanas y negras: pereza, crueldad, inconstancia, irresponsabilidad y una innata deshonestidad.
        —Embajador R. Henry Norweb al Secretario de Estado, 1946

Que el equipo de Batista sea mejor que el anterior, está por verse. Los gobiernos de Cuba están compuestos por cubanos.
        —Comunicación de la Embajada de EE.UU. en La Habana al Departamento de Estado, 11 de marzo de 1952
 
Dame la orden y convierto a esa isla en un maldito parqueo.
        —Secretario de Estado Alexander Haig, en privado, al presidente Ronald Reagan

La traducción de todas las citas es mía; las ideas, de sus autores.