3 de septiembre de 2008

Quito, 1995



No es tiempo de aguacates, me dicen en la tienda.
Aquí es octubre, pero nada cambia.
Creo que somos más pobres, según leo en la prensa,
y menos atractivos, según yo.

Ahora que ya soy padre, a dónde llevar a mi hija.
No es tiempo de aguacates, me repiten.
Yo miro la ciudad entre el polvo y el ruido
y extraño el mar, el invierno del trópico,
la lejanía en la que todo cabe
excepto nuestra vida,
sería un buen lugar para el padre y la madre,
para llevar la hija y olvidar.

Ahora me siento un poco más
extranjero, extraviado;
ahora que no hay regreso
y es tiempo de elegir dónde llevar el fruto
de mi temeridad y mi inocencia,
y sólo cabe rechazar lo peor
y adaptarse a lo otro.

Foto: © Jorge Salcedo

4 comentarios:

Heriberto Hernández dijo...

Estimado Salcedo:
Ante todo, respeto sus razones y creo que podría, en una “situación normal” suscribirlas. Creo en las restricciones y en el embargo como elementos de presión política. Seria partidario hasta de acciones “menos políticas” para acabar de una vez con la dictadura, pero en este caso no se trata de nada de esto. Sabemos que con el Gobierno de cuba no hay acuerdo posible en nada. Se trata simplemente de conseguir una “moratoria temporal determinada” que le permita a usted, si ya envió los $ 300.00, que la ley americana le permite, a su familia y tiene la posibilidad de enviar algún dinero más, no encuentre obstáculos legales para hacerlo, en esta situación execcional. Se trata, amigo, de si usted esta dispuesto a coger un avión e irse a la isla para estar junto a sus familiares y amigos en un momento de tragedia y auxiliarles en lo que pueda, nadie pueda tener un argumento legal para impedírselo porque hace menos de tres años que usted estuvo en Cuba. Si usted cree que hay una mejor forma de hacerlo, yo le apoyo. Si cree que esta carta o la organización que la suscribe no son las adecuadas, hagamos otra, o dígame quien puede hacerlo. Yo lo apoyo y cuenten con mi firma. Si usted cree que debemos convocar el espíritu de Matías Pérez, para que llenemos la barquilla de su globo de botellas de agua y las deje caer en Nueva Gerona, cuente conmigo. 60 días de moratoria seria suficientes para evitar unas tragedia. Después, usted y yo, si gusta, vamos a hacer campaña para pedir el recrudecimiento de las sanciones, la eliminación de las ventas de papel y productos americanos a Cuba, la intervención de los “cascos azules”, el magnicidio (doble si fuera posible), la liberación de los presos políticos (lo cual hace este sitio desde que se creó), la beatificación de Pedro Luís Boitel, lo que usted crea. No se trata, amigo, de recoger ayuda para que la repartan las “caridades católicas” u otras organizaciones, que funciona en todos los “países normales” pero no en Cuba. NO. Se trata de lo que usted pueda hacer por su abuela o por esa amiga de la universidad, que tiene una niña de meses y se quedó si vivienda. Disculpe que tome su comentario como pretexto para esta argumentación mía. Lo hago porque su apoyo, por su prestigio y el respeto que se ha ganado, seria de mucha ayuda. Reciba un fuerte abrazo de,
Heriberto Hernández.

http://laprimerapalabraque.blogspot.com/2008/09/el-pueblo-cubano-necesita-ayuda.html

Jorge Salcedo dijo...

Heriberto:

El respeto es mutuo y no dudo lo más mínimo de tu intención. Te reitero, en breve, mi posición. Creo que el pedido debe estar dirigido por igual al gobierno cubano y al estadounidense. Pídasele al gobierno norteamericano una moratoria de las sanciones que restringen las ayudas directas y las visitas familiares desde este país, y pídasele una moratoria al gobierno cubano de las sanciones y regulaciones que restringen la ayuda directa de los cubanos a sus familiares en Cuba. El documento del Movimiento Democracia hace lo primero. Lo segundo debe incluir, entre otras cosas, la suspensión de aranceles y tarifas aduanales sobre la asistencia humanitaria enviada a la isla durante el tiempo de la moratoria. Habilitación de una visa humanitaria (su costo determinado según la práctica internacional para estos casos) para que todos los nacidos en Cuba, residan donde residan, puedan visitar la isla y asistir a sus familiares sin las exigencias de un nuevo pasaporte cubano ($350.00), prórrogas de pasaporte ($160.00), etc. Y el compromiso explícito y firme de que no se negará esta visa a ningún cubano por motivos políticos. En breve, que Cuba declare una moratoria sobre la explotación y discriminación de los exiliados y emigrados cubanos.

Un abrazo,

Salcedo

Anónimo dijo...

Así es Salcedo, de acuerdo contigo, sino es " A Dios rogando y con el mazo dando"

Eufrates del Valle dijo...

Estimado Salcedo, apoyo sus palabras totalmente. It takes two to tango.