11 de agosto de 2009

62. Louise Smith

Herbert rompió nuestro noviazgo de ocho años
cuando Annabelle retornó al pueblo
del Seminario, ¡desdichada de mí!
Si yo no hubiese perturbado mi amor por él quizás
se hubiese transformado en un espléndido dolor —
¡quién sabe!— colmando mi vida de una benéfica fragancia.
Pero yo torturé, yo envenené mi amor,
cegué sus ojos, y se volvió odio;
hiedra fatal en lugar de clemátide.
Y mi alma perdió apoyo,
y se descompusieron, enmarañados, sus zarcillos.
No dejes que la voluntad cuide el jardín de tu alma
al menos que sepas que es más sabia
que la naturaleza de tu alma.

Edgar Lee Master: Spoon River Anthology
Traducción: © Jorge Salcedo